Sopa de quinoa con espinacas

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  • INGREDIENTES:

    ½ taza de espinacas.

    1 cebolla.

    4 dientes de ajo.

    ½ pimiento verde y

    ½ pimiento rojo.

    1 puerro

    3 cucharadas de aceite de oliva.

    2 cucharadas de salsa de tomate casera.

    1 cucharadita de jengibre en polvo y de cúrcuma.

    Sal a gusto.

    3 litros de agua.

    ½ taza de quinoa.

    ½ taza de fideos integrales.

    2 cucharadas de perejil picadito.

    PREPARACIÓN:

    • Picamos en cuadritos la cebolla, los ajos y los pimientos.

     

    • Lavamos bien el puerro y los cortamos en rueditas.

     

    • Calentamos el aceite en una cazuela, echamos las verduras ya picadas, las rehogamos un poco y le agregamos las espinacas, la salsa de tomate y los condimentos (menos la sal y el perejil).

     

    • Incorporamos el agua, dejamos hervir 10 minutos y añadimos la quinoa, los fideos y el perejil.

     

    • Cocemos 10 minutos, agregamos la sal y seguimos la cocción 10 minutos más. Retiramos del fuego, dejamos reposar 5 minutos y servimos.
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    Lunes sin carne

     

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    Lunes Sin Carne es una campaña internacional que alienta a las personas a no comer carne los lunes para mejorar su salud y ayudar al planeta.

    Miles de ciudadanos de todo el mundo se han sumado a los Lunes Sin Carne desde el año 2003, y actualmente todas las escuelas públicas de Los Angeles (EE.UU.) y el estado de Sao Paulo (Brasil) adhieren a la campaña. Además, grandes personalidades como Paul McCartney, Al Gore y Gwyneth Paltrow apoyan públicamente esta iniciativa.

    Lunes Sin Carne es una campaña sin fines de lucro en la que cualquier persona puede participar: sólo debes eliminar todo tipo de carne de tu plato un día a la semana.

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    POR EL PLANETA

    La ONU, a través de su Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO), publicó el informe “La larga sombra del ganado” (2006), el cual determinó que el 18% de todos los gases de efecto invernadero a nivel mundial provienen de la industria ganadera. Esto supera incluso a todos los medios de transporte del planeta, y sitúa a la ganadería como el principal responsable del calentamiento global. Por eso, en un sólo día sin carne, cada persona reduce su huella de carbono en un 12%.

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    En otro informe titulado “Enfrentando el cambio climático a través de la ganadería”(2013), queda claro que las medidas actuales de los gobiernos no son suficientes; con las actuales promesas de los países para reducir las emisiones de estos gases, no se logrará más que un tercio de las reducciones necesarias para impedir un aumento de 2 °C de la temperatura mundial antes de finales de 2020. Por eso es necesario que entre todos nos hagamos responsables del problema y cambiemos nuestros hábitos de consumo al menos un día a la semana.

    Por otra parte, la cría de animales es una de las formas más ineficientes de producir alimentos. Para producir un kilo de carne, se utilizan entre 15 y 20 kilos de cereales, y 15.000 litros de agua. De esta forma, en un sólo Lunes Sin Carne puedes ahorrar el agua suficiente para 16  duchas.

    POR LAS PERSONAS

    Si para producir un kilo de carne se utilizan entre 15 y 20 kilos de cereales, ¿cuántas personas podrían alimentarse si estos alimentos fueran destinados a los seres humanos?

    En el mundo, cada 15 segundos muere un niño por culpa de la desnutrición. Comer carne es un lujo, pero el problema es que hemos dejado de verlo como tal. Un kilo de carne alcanza para que coman sólo 4-5 personas, mientras que con 15 kilos de legumbres pueden alimentarse más de 200 personas.

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    POR LOS ANIMALES

    Se calcula que cada segundo mueren 2.000 animales en el mundo. Vacas, cerdos, pollos, peces y muchas otras especies capaces de sentir dolor, son exterminadas con la excusa de alimentarnos.

    Por otra parte, científicos liderados por Stephen Hawking firmaron el año 2012 lo que se conoce como la “Declaración de Cambridge”, un texto que reconoce la existencia de conciencia en los animales.

    Se calcula que cada vegetariano salva 95 vidas cada año, mientras que una persona que se suma a los Lunes Sin Carne salva 14 animales en 12 meses.

    POR LA SALUD

    Según datos de la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en todo el mundo. Cada año mueren más personas por problemas al corazón que por cualquier otra dificultad médica. Y el principal factor de riesgo es la alimentación.

    Según un estudio de la prestiogiosa Universidad de Oxford, Inglaterra, quienes llevan una dieta vegetariana tienen un 32% menos de riesgos cardiovasculares. En este contexto, cada día sin carne de una semana disminuye en un 4,5% las posibilidades de sufrir enfermedades del corazón.

     

    Leches Vegetales, un eficiente Reemplazo Nutritivo

    Sustituyen perfectamente a la leche de vaca y sus ventajas son que las leches vegetales no contienen lactosa, ni grasa (colesterol), ni proteína animal.

    Las leches vegetales han comenzado a popularizarse en todo el mundo, sobre todo por el creciente número de personas que tratan de consumir alimentos nutritivos, con bajo contenido calórico y de fácil digestión que les ayuden a contrarrestar los efectos de la vida moderna, en la cual son comunes las situaciones estresantes alternadas con largos períodos de inactividad física.

    Si ha dejado de tomar leche de vaca porque le causa alergia o problemas digestivos, las bebidas que se elaboran con semillas son magnifica alternativa alimenticia que le aportarán importante cantidad de nutrientes, excelente sabor y versatilidad para elaborar platillos.

    Su uso son los mismos que la leche de vaca, se pueden tomar solas o endulzadas, con café, cereales, otros.

    Más aún, estas bebidas, cuyo aspecto y consistencia recuerdan al tradicional producto de origen animal que casi siempre se obtiene de la vaca, también deben parte de su creciente fama a que son excelente opción para quienes siguen un régimen alimenticio vegetariano o sufren trastornos digestivos, sin olvidar a aquellos que desean experimentar nuevos sabores.
    Lo cierto es que nadie ha sido decepcionado por estos derivados de legumbres (soya), frutos secos (almendras o avellanas) o cereales (arroz, cebada, avena), puesto que su sabor es refrescante y, ante todo, porque su alto contenido de vitaminas, minerales, aminoácidos, ácidos grasos y otras sustancias es factor que mejora la actividad mental, contribuye al funcionamiento de los sistemas circulatorio y nervioso, y fortalece las defensas del organismo.

    Sus ventajas y beneficios

    Al carecer de lactosa, las leches vegetales pueden beberlas las personas intolerantes a este azúcar de la leche. Su organismo tiene problemas para digerirlo y reacciona ocasionando síntomas varios: dolores, diarreas, hinchazón abdominal, flatulencias y vómitos. También son una alternativa para las personas alérgicas a las proteínas de la leche de vaca.

    Otro punto a favor de la leche vegetal radica en que sus componentes son fáciles de asimilar por las personas con difícil digestión. La razón de ello es simple: distintos estudios han demostrado que la lactasa, enzima con que cuenta el organismo humano para digerir adecuadamente la leche de origen animal en sus primeros años de vida, reduce su producción entre el año y medio y los cuatro años de edad, pudiendo ser su déficit una de las principales causas de intolerancia a la lactosa y alergia, pero también de indigestión durante la adolescencia, edad adulta y vejez.

    Las leches vegetales contienen menos grasas y son más sanas. Por ejemplo, la cantidad de grasas de las leches de soja, avena y almendras es similar a la de la semidesnatada de vaca. La leche de arroz equivale a la de la leche de vaca desnatada. Pero la gran ventaja es su calidad. Mientras que más de la mitad de las grasas de la leche de vaca son saturadas, las vegetales contienen una parte mínima de estos lípidos nocivos. La mayoría de sus grasas son poliinsaturadas y benefician la salud cardiovascular.

    Análisis comparativo de las principales leches

    De soja De avena De arroz De almendras De vaca entera
    Calorías 45 g 40 49 310 66
    Proteínas 3,6 g 1 g 0,1 g 4,8 g 4,1 g
    Grasas 2,1 g 1,5 g 1 g 5 g 3,7 g
    Hidratos de carbono 2,9 g 6 g 61,3 g 4 g
    Fibra 1,2 g 0,05 g 0,8 g 0,0 g
    Calcio 120 mg 45 mcg 65 mg 126 mg
    Hierro 0,3 mg 0,0 mg

    Conseguir leche vegetal

    Todas las leches vegetales se ofrecen envasadas en botellas plásticas o bricks de cartón. Las leches de almendras, avellanas y nueces también se comercializan en forma de crema para diluir en agua. Algunas están enriquecidas con minerales, vitaminas y nutrientes. La mejor elección son las que se elaboran con vegetales de cultivo biológico. Estas son tratadas sin fertilizantes ni productos químicos.

    Los frutos y granos para elaborar las bebidas o las leches elaboradas y envasadas pueden adquirirse en los herbolarios, tiendas naturistas y secciones de dietética de los supermercados. La bebida más difícil de obtener es la de la cebada. Esta se consume menos en Occidente que en Oriente. La más asequible es la horchata.
    Tipos de leches

    En esencia, las leches vegetales se obtienen a través de la trituración de semillas a las cuales se les agrega agua y algún producto que mejore su sabor y permita su almacenamiento por más tiempo. En el mercado existe gran variedad de ellas y, al ser elaboradas mediante sistemas industriales especializados, rescatan importante cantidad de nutrientes, a excepción de la fibra.

    Las principales bebidas de este tipo, y sus cualidades, son:
    Leche de arroz 
    La leche de arroz no debe confundirse con el “agua de arroz”. Esta resulta de la cocción del grano, posee propiedades antidierráicas y puede beberse o agregarse a sopas y potajes. Esta leche es una bebida muy ligera, tiene un sabor dulce y se consume más como un tentempié que como un alimento. Contiene poco calcio y alrededor de la mitad de las calorías de las leches de soja, avena y almendras. En su elaboración pueden utilizarse un poco de aceite vegetal, como saborizante, y sal marina, como conservador natural. Una vez que se abre el envase, el producto debe guardarse en el refrigerador y consumirse a más tardar en una semana.
    Leche de cebada 
    Se elabora a partir de un cereal que en Occidente se consume en forma de malta. Ayuda a reducir el índice de colesterol (denominado LDL) en sangre. Este es el colesterol perjudicial. Esta leche también contiene sustancias anticancerígenas. La cebada es un cereal de alto valor nutritivo pues aporta proteínas, azúcares, calcio, fósforo, hierro y vitamina B.
    Al igual que la leche de arroz, tiene propiedades para controlar la diarrea, ayuda a eliminar la sed y previene la deshidratación. Su sabor es mucho mejor cuando se toma fría.
    Leche de almendras 
    Es muy digestiva y no produce fermentaciones en el intestino. Se recomienda para los adolescentes, personas convalecientes, madres lactantes y quienes tengan digestiones problemáticas. Respecto a sus propiedades nutritivas, podemos decir que aporta vitaminas A y B5 (ácido pantoténico), además de que es rica en potasio, por lo que es muy adecuada para personas con deficiencia de este mineral, a saber, pacientes con diarrea, vómito o que utilizan diuréticos (medicamentos que estimulan la emisión de orina y que sirven para controlar la presión arterial elevada). También contiene calcio y fósforo, los cuales desempeñan importante labor en la formación y fortalecimiento de los huesos.

    Posee gran cantidad de proteínas que pueden complementar a las de origen animal, así como alto porcentaje de fibra soluble que protege a la pared intestinal y regula la absorción de azúcares y colesterol. Por si fuera poco, proporciona mucho ácido oleico, que es el más apropiado para evitar infartos (muerte de tejidos cerebrales o del corazón por interrupción del flujo sanguíneo).
    Algunas leches elaboradas con avellanas y nueces tienen propiedades nutritivas similares a la de las almendras.

    Leche de avena 
    Entre los cereales la avena es la más completa por sus cualidades energéticas, nutritivas y terapéuticas. Contiene altas concentraciones de aminoácidos esenciales, ácidos grasos, carbohidratos, vitaminas y minerales. Al ser tan rica energéticamente, se convierte en el alimento ideal para reponer fuerzas, combatir el cansancio y somnolencia, además de resistir el estrés. Posee un delicado sabor muy agradable al paladar. Al ser muy suave y energética es ideal para quienes sufren problemas digestivos.
    Muy recomendable para estudiantes, deportistas y personas de la tercera edad. Cuando se utiliza esta leche hay que agitar bien el envase y a veces se debe diluir con un poco de agua para que no sea tan espesa.
    Leche de soja 
    Posee un sabor suave y dulzón. Se comercializa con distintos sabores para hacerla más apetecible. Tiene unas propiedades similares a las de la leche de vaca, aunque es menos energética. Esta legumbre es abundante en vitaminas B y E, minerales como el calcio y hierro y es baja en grasas. No es recomendable beber más de un litro de leche de soja al día para no superar los 100 miligramos de isoflavonas, que son unos fitoestrógenos de la soja. A partir de esta cantidad la ingestión podría tornarse perjudicial en vez de saludable.
    No contiene azúcar ni grasas dañinas, por lo que es alternativa perfecta para personas con colesterol y presión sanguínea elevada o diabetes (altos niveles de azúcar en sangre). Sin embargo, aquellas personas que no digieren bien las legumbres (lenteja, garbanzo, alubia) pueden notar que tampoco asimilan del todo esta leche vegetal y presentan inflamación abdominal y diarrea. En tal caso, es mejor hervir esta bebida durante 10 minutos, a fuego lento, con una pizca de sal.
    Leche de avellanas 
    Su elaboración es sencilla, pues sólo requiere de estos frutos molidos y agua, y puede encontrarse en tiendas especializadas en presentación líquida, en polvo y como crema o pasta.

    Aporta importantes cantidades de magnesio, fósforo y calcio, por lo que es ideal para quienes requieren alimentos que ayuden a su sistema óseo o que tienen mayor necesidad de estos minerales: niños, adolescentes y personas de la tercera edad, sin descontar a mujeres embarazadas o lactando. También hay que destacar su contenido de l-arginina y aceites monoinsaturados, que son compuestos que ayudan a prevenir lesiones en venas y arterias.

    Es también rica en vitamina B9 (ácido fólico), de gran utilidad para evitar malformaciones en el bebé durante la gestación, además de que incluye importante cantidad de fibra soluble, la cual estimula a los intestinos y previene el estreñimiento, son olvidar que regula la absorción de grasas y azúcares, siendo adecuada en casos de diabetes, colesterol alto y presión arterial elevada.

    Finalmente, queda subrayar que si desea incorporar alguna de estas bebidas en su dieta, sea por necesidad o curiosidad, no está por demás consultar a su médico (nutriólogo) para determinar cuál es el producto que se adapta mejor a sus necesidades alimenticias, así como las cantidades que más le conviene ingerir.

     

    Morcilla de cebolla vegana

    Esta receta se la agradezco a mi cuñada, que aunque es omnivora la realizó para una nochevieja cuando recién comenzaba con el cambio de dieta.

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    INGREDIENTES

    1 berenjena grande,

    1 cebolla grande,

    piñones,

    aceite,

    sal y orégano al gusto.

    Se pica la cebolla y se corta la berenjena a cuadraditos pequeños.

    En una sartén se ponen a freir con el aceite, conforme se vayan ablandando se van picando y mezclando, se le agrega el orégano, la sal y los piñones y se sigue mezclando a fuego lento.

    Se va probando y añadiendo sal u orégano si hace falta.

    Al final ha de quedar como una pasta.

    Si no es para usar de inmediato se puede guardar en un recipiente en la nevera. Os durará sobre dos días.

    ¿Por qué a veces se engorda al hacerse vegetariano?

     

    Cuando cambié mi dieta por la vegetariana comencé a engordar, me preguntaban como era posible que siendo vegetariana engordará, y yo también lo hacía, hasta que encontré este articulo que me ayudó a entenderlo.

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    Una pregunta que se hacen habitualmente algunas de las personas que cambian a una alimentación vegetariana. Algunos de ellos, con sorpresa observan que, si bien su alimentación parece que se ha vuelto más saludable, ellos han aumentado de peso, lo que parece una contradicción.

    Por la herencia de las famosas dietas de adelgazamiento de tipo hiper-proteico, se considera que los hidratos de carbono son los responsables de este aumento de peso. Ciertamente en la alimentación vegetariana, se consumen menos proteínas y más hidratos de carbono que en una alimentación omnívora, sobre todo menos proteínas de origen animal. Pero esta no suele ser la causa del aumento de peso.

    Es bastante frecuente que cuando una persona se inicia en la dieta vegetariana, una dieta vegetariana clásica con huevos y lácteos, aumente sin darse cuenta su consumo de grasas.

    Aunque también habría que descartar un cambio de tipo hormonal o en el estilo de vida (disminución de la actividad física), vengo observando que las personas que se inician en la dieta vegetariana ingieren más cantidades de alimentos de las que necesitan. Con ellas, una mayor cantidad de grasas, que provienen fundamentalmente de los lácteos. También puede suceder la sensación de hinchazón abdominal por el cambio intestinal que supone un aumento en la ingesta de fibra, pero esto desaparece con el tiempo, cuando el organismo se habitúa.

    Los nuevos vegetarianos que suben de peso, a menudo incorporan alimentos muy interesantes en su dieta, pero el problema es que los mezclan y los ponen todos a la vez y en todas las comidas, sobrecargando la alimentación. Por los mitos que existen relacionados con la alimentación vegetariana, aún hoy en el siglo XXI, muchos nuevos vegetarianos tienen miedo de no ingerir todos los nutrientes que necesitan. En muchos casos se tiene miedo a no ingerir las proteínas necesarias, y se recurre al queso de forma habitual, con idea de suplir esta carencia, que por otro lado, es inexistente.

    Me resulta simpático que un vegetariano tenga que preocuparse por alimentarse bien y un omnívoro no. Continúan existiendo muchas ficciones sobre la alimentación vegetariana. Parece que hay que ser un experto en nutrición para poder alimentarse de vegetales y hacer “malabarismos” para que nuestra salud no se resienta.

    Pero no es verdad. Se puede ser vegetariano y sentirse relajado respecto a la alimentación. Y esto se consigue estando bien informado y practicando, igual que cuando se aprende a conducir. Hay que saberse la teoría y luego llevarlo a la práctica personal de cada uno.

    Para las personas que enfocamos la nutrición desde un punto de vista natural, los alimentos verdaderamente valiosos no son los que contienen muchos nutrientes, sino los que se digieren con facilidad, menos densos y más ricos en agua. Porque ingestión no significa absorción, y la absorción depende de una correcta digestión y metabolización de lo ingerido.

    ¿Cuál es el truco? Comer variado, pero no es necesario hacerlo en la misma comida, sino por ejemplo, a lo largo de la semana; de hecho, las mezclas excesivas en la misma comida son las que comprometen principalmente la digestión y el metabolismo.

    Los alimentos vegetarianos puros, frescos y naturales, como las verduras de hoja verde o las hortalizas, no sobrecargan nuestro sistema digestivo, y no nos desgastan.

    Por otra parte, quiero mencionar que todos los nutrientes que se necesitan están en el reino vegetal. El único nutriente que sólo se encuentra con facilidad en productos animales es la B12. Si ocasionalmente se toman huevos y/o lácteos o miel, ahí la tenemos. Un vegano estricto, que nunca tome subproductos animales, puede tomar de vez en cuando un complejo de vitaminas del grupo B (no sólo la B12 aislada, para favorecer su asimilación).

    De lo que se trata es de seguir una alimentación variada, de este modo, nos beneficiaremos de lo que aportan todos los alimentos vegetarianos. No es necesario aumentar las cantidades, ni tomar suplementos si se está sano, ni combinar aminoácidos en la misma comida,… todo eso son mitos que se han ido superando a medida que el número de vegetarianos ha ido en aumento y se conoce más sobre ello.

    Es interesante conocer que ingredientes como el café, el té, el alcohol y el tabaco, actúan como inhibidores de la absorción de otras sustancias que necesitamos para funcionar correctamente. O que el hierro que procede de fuentes vegetales, se absorbe mejor en presencia de vitamina C.

    Los alimentos vegetales que contienen más calcio son el sésamo (se asimila especialmente bien triturado, en forma de pasta de sésamo o tahini) y las algas. Además no llevan grasa saturada ni proteína animal como la leche. La proteína animal o la leche, son sustancias acidificantes de la sangre. Para alcalinizar la sangre acidificada, el cuerpo usaría sus reservas de calcio, procedente de los dientes y los huesos, por eso beber leche de animales para evitar carencias de calcio (osteoporosis), produce el efecto contrario. Aunque la leche es rica en calcio, también es rica en proteína animal, y ésta es la causa de que su ingesta exagerada produzca descalcificación.

    Una vegetariana embarazada o alguien vegetariano que esté pasando por una etapa de estrés físico o mental, debe descansar más y comer alimentos lo más variados y frescos que pueda; recurrir a la carne o tomar lácteos en exceso, al margen de sus connotaciones éticas, no es necesario, es contraproducente.

    El vegetariano que se refleje en este artículo y quiera adelgazar, bastará con que haga pocas mezclas de alimentos densos en sus comidas, con que minimice o elimine su consumo de lácteos, y que aumente la cantidad de verduras y hortalizas frescas; al fin y al cabo, lo que ha elegido comer un vegetariano son, precisamente, vegetales.

    Ana Moreno

    Naturópata y profesora del Instituto de Estudios Naturales El Vergel.

    www.elvergelecologico.com

     

    Pastillas de caldo y concentrado de verduras naturales

    En la actualidad uno de nuestros peores hábitos  es el consumo de alimentos procesados. Los altísimos contenidos de sodio, grasas y químicos impronunciables han transformado una experiencia que solía ser nutritiva en algo puramente artificial y hasta dañino. Entre los muchos aditivos químicos en nuestros alimentos se encuentra el glutamato monosódico (GMS), también conocido como el aditivo “umami”. El umami es uno de los cinco sabores básicos, junto con con el amargo, dulce, ácido y salado, se encuentra naturalmente en algunos alimentos como la carne, las espinacas y los champiñones, sin embargo el GMS es el resultado de un proceso químico.

    En Estados Unidos es “Generalmente reconocido como seguro“, mientras que la Unión Europea lo clasifica como un aditivo alimentario, sin embargo, el consumo de alimentos con GMS se ha asociado con algunos síntomas y malestares.

    ¿Qué es?

    El GMS es un aditivo que mejora el sabor de algunos alimentos procesados. Hace que las carnes procesadas y la comida congelada sepa más fresca, que los aderezos tengan un mejor sabor y le quita el sabor metálico a los alimentos enlatados.

    En términos químicos el GMS contiene un 78% de ácido glutámico libre, 21% de sodio y hasta 1% de contaminantes. El GMS “engaña” a nuestro cuerpo haciéndonos creer que la comida sabe mejor, más sana y más rica en nutrientes.

    ¿Por qué debemos evitarlo?

    El consumo de GMS puede causar dolores de cabeza, migrañas, espasmos musculares, nausea, alergias, anafilaxis, ataques epilépticos, depresión e irregularidades cardiacas. Ya que es una neurotoxina, daña el sistema nervioso y sobre-estimula a las neuronas llevándolas a un estado de agotamiento, y algunas de ellas eventualmente morirán como consecuencia de esta estimulación artificial. Además, consumir alimentos con GMS hace que los niveles de glutamato en la sangre sean más altos de lo que deberían ser, y si estos niveles se mantienen así, el glutamato se filtra al cerebro causando y contribuyendo a malestares físicos.

    De acuerdo con la prestigiosa Clínica Mayo, el consumo de este aditivo se asocia a efectos secundarios tales como mareo, nausea, sudación, debilitamiento, taquicardia y dolor de pecho, entre otros. Y si bien se sigue utilizando masívamente en miles de alimentos procesados, la cantidad de reportes alrededor de sus efectos nocivos sigue creciendo.

    Como no consumirlo:

    Para evitar consumir GMS es imperativo consumir productos orgánicos y dejar de consumir alimentos procesados. Antes de comprar cualquier producto procesado (salsas, galletas, alimentos congelados y comida chatarra) lee las etiquetas, si tiene glutamato monosódico no lo compres. En ocasiones etiquetan al GMS de otra manera o es uno de los compuestos de: la proteína texturizada, el alimento para levadura, el concentrado de proteína de soya, la gelatina o el nutriente de levadura.

    Los alimentos bajos en calorías o los que están enriquecidos con vitaminas, el almidón y jarabe de maíz, el jarabe de arroz y la leche en polvo, también contienen rastros de GMS.

    Las pastillas de caldo también tienen una buena proporción de GMS.

    Lee también las etiquetas de productos no-alimenticios. Algunos cosméticos, jabones, acondicionadores y champús también contienen pequeñas cantidades de este nocivo producto.

    Aquí os dejo una forma sana y natural de dar sabor a las comidas, ya que al prepararlo nosotros sabemos exactamente todos los ingredientes que lleva y nos ahorramos todos esos conservantes que llevan las pastillas industriales.

    CALDO DE VERDURAS

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    Ingredientes

    • 1 litro de agua
    • 20 gr. de aceite de oliva virgen
    • 1 cucharadita de sal gorda
    • 2 o 3 clavos de especia
    • Unas bolitas de pimienta negra
    • 1/2 cucharadita de cúcuma
    • 1/2 cucharadita de Jengibre
    • 1 hoja de laurel
    • 2 ajos
    • 1 zanahoria
    • 1 rama de apio
    • 1 puerro
    • 1 cebolla
    • Unos trocitos de alga kombu (opcional)

    Preparación

    Pelar y lavar las verduras y cortarlas en trozos grandes.

    En la olla expres se introducen todos los ingredientes con 2 puntos de presión durante 8 minutos.

    Si no disponemos de olla rápida, en una olla convencional llevamos el agua a ebullición y mantenemos a fuego bajo con el resto de ingredientes. Se deja aproximadamente 30 minutos (hasta que las verduras están tiernas).

    Colar el líquido que podemos reservar para aprovecharlo en la comida del día.

    Trituramos las verduras coladas con la batidora. Preparamos las cubiteras de hacer hielo cubriéndolas con film transparente. Vertemos las verduras en las cubiteras, cubrimos con papel de aluminio. Dejamos enfriar, para después, introducimos los recipientes en el congelador. (Es importante no introducir alimentos calientes en el congelador, pues evitamos así innecesario consumo de energía).

    Cuando estén los cubitos solidificados podemos desmoldarlo y guardar las pastillas de caldo vegetal separadas en bolsitas en el congelador.

    Comentarios a la receta

    Los cubitos son bajos en grasas y muy saludables. Puedes usarlos para hacer salsas, sopas, etc. Como cualquier caldo comercial.
    CONCENTRADO DE VERDURAS

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    Este concentrado es para sustituir a las pastillas de caldo y se añade una cucharadita por litro de agua.

    Se puede guardar en el congelador, al llevar gran contenido de sal no se pone duro y se pueden sacar cucharadas cada vez que se necesiten.

    INGREDIENTES

    1 tomate.

    -3 zanahorias.

    -6 dientes de ajo.

    -Un poco de perejil.

    -2 pimientos.

    -Un puñado de judías verdes.

    -15 gr. de aceite de oliva.

    -1 hoja de laurel.

    -15 gr. de sal.

    PREPARACIÓN

    1-     Triturar bien todas las verduras.

    2-     Los echamos en una olla y añadimos el aceite, el laurel y la sal.

    3-     Lo dejamos treinta minutos a fuego lento, removiendo continuamente.

    4-     Quitamos la hoja de laurel y trituramos.

    Con esto nos ahorraremos el estar metiéndonos en el cuerpo sustancias para nada naturales y con efectos secundarios.

    Croquetas de mijo y espinacas

    12 Unidades.

    Ingredientes
    -250 gr. de mijo.
    -100 gr. de espinacas.
    -1 o 2 cebollas.
    -2 dientes de ajo.
    -sal marina.
    -hiervas provenzales.
    -pan rallado.
    -aceite de oliva.

    Preparación
    1- Limpiar el mijo bajo el grifo y en una olla poner agua a hervir para cocerlo ( unos 15-20 minutos). Debe quedar bastante pasado para así poder manejar la masa de las croquetas.

    2- Una vez cocido, escurrir un poco y dejar enfriar en una fuente.

    3- Mientras, preparar el sofrito de cebolla,y espinacas. Pelar y picar las cebollas y los dientes de ajo.

    4- Rehogar en una sartén con un poco de aceite de oliva.

    5- Cuando la cebolla esté tierna añadir las espinacas y dejar reducir, incorporar una pizca de sal y las hierbas provenzales.

    6- Cuando los ingredientes estén bien cocidos, apagar el fuego y dejar enfriar.
    Mezclar el mijo con la espinacas y dar forma a las croquetas.

    7- Pasar por el pan rallado y freir en abundante aceite caliente.